Hay ocasiones en las que disfrutas con la fotografía mas de lo normal, bien porque estás haciendo lo que te gusta realmente, bien porque estás viendo el resultado por el visor de la cámara… porque estás viendo las fotos acabadas.

Eso me pasaba con Aitana, veía a una muñequita sumergida en su mundo pero envuelta en plumas, en algodones…